El Barrio Coreano (Baek-Ku) de la ciudad de Buenos Aires se extiende sobre avenida Carabobo, entre Eva Perón y Castañares. Es un conjunto de viviendas, templos, restaurantes y mercados de una cultura que cumplió medio siglo en el país, desde que llegaron los primeros inmigrantes, allá por 1965 a Lamarque, provincia de Río Negro.

En las calles aledañas están las casas, y es sobre las avenidas que se desarrolla la vida comercial más activa y accesible para los porteños. Todo está ahí, a la vista, pero con una sutileza que exige la búsqueda.

Esta zona del Bajo Flores es una de las regiones históricas de asentamiento de la comunidad en la ciudad, aunque varios han empezado a mudarse a calles cercanas a la avenida Avellaneda, donde hay una fuerte actividad textil, ocupación que desarrolla un importante porcentaje de coreanos.

Un poco de historia

Según datos del gobierno porteño, en la Argentina viven hoy unos 30.000 coreanos; más de 15.000 están en la Capital y llegan al 80% si se les suman los que se afincaron en la provincia de Buenos Aires. Vinieron en búsqueda de un futuro mejor, tras la Guerra de Corea (1950-1953).

Las familias que llegaron empezaron a poblar primero zonas rurales, pero con el tiempo terminaron en Buenos Aires. De a poco, a cada coreano que arribaba, le indicaban que en el Bajo Flores podía encontrar otros compatriotas que lo ayudarían.

Al principio, nuestro país era un lugar de tránsito, antes de una futura emigración a Estados Unidos o Canadá, pero muchos eligieron quedarse.

En la década del 90, la comunidad coreana tuvo cerca de 45.000 integrantes en el país, aunque esto disminuyó fuertemente, con la crisis del 2001-2002.

En 2015 se cumplieron 50 años de la primera inmigración coreana al país, y la colectividad lo celebró con un festival multitudinario en Parque Chacabuco, que profundizó la apertura del barrio y el vínculo con una cultura de bajo perfil y fuertes raíces, revitalizada por las nuevas tendencias que llegaron del país asiático.

En el Barrio Coreano los toques de estética oriental, como parte de la atracción turística, son una relativa novedad. Actualmente pueden verse murales con paisajes de Corea en algunas esquinas o decorando la fachada de los restaurantes. Son pinturas en color, como las que se hacen visibles, cuando bajan las persianas los comercios, en las calles de Seúl.

Es que, en los últimos años, las tradiciones clásicas del Bajo Flores se vienen sacudiendo con una movida que crece constantemente y que se asienta en dos pilares: la cocina y la música.

Hansik: la clásica cocina coreana

Dicen los que saben que la comida del Bajo Flores es más coreana aún, que en muchos lugares de Corea: en efecto, la modernidad hace que muchos vayan perdiendo el modo de comer tradicional, de una alimentación ligada a la salud.

Para quienes deseen incursionar en la comida coreana, lo ideal es probar con los locales que están sobre Carabobo, ya que son los más habituados a recibir gente que no pertenece a la colectividad. También conviene llegar temprano, ya que la actividad no suele extenderse más allá de las diez de la noche.

Si la conocida Chinatown de Belgrano tiene sus mercados con productos exóticos, los de esta zona no se quedan atrás: decenas de variedades de tés, jugos enlatados, chicles con sabores florales, comidas disecadas, y una impresionante variedad de productos de belleza. Sólo hay que buscar y preguntarles a los empleados, que por lo general ofician de como traductores.

También están las pastelerías, que venden un poco de todo, desde dulces hasta bolsas con 20 kilos de arroz (consumo promedio de consumo de una familia coreana tipo por mes).

Dance, dance, dance

La comida trasciende fronteras culturales y la música también. Corea del Sur se ha convertido en una potencia de exportación de K-Pop, además de los ya clásicos tecnología y cine de autor.

La Korean Popular Music se hizo mundialmente conocida por el éxito del Gangnam Style, aunque sus orígenes están en la industria musical de los años 90, Esa variante del pop que propone canciones pegadizas y coreografías milimétricamente ajustadas, hoy tiene a los rompe-records BTS (Bangtan Sonyeon Dan) como sus máximos exponentes, en una lista de grupos exitosos que suma nombres nuevos prácticamente cada mes.

En la Argentina tenemos decenas de miles de fanáticos activos que bailan, militan el estilo, celebran y estudian la cultura. Así es que favorecen el cruce de comunidades y la difusión de la coreanidad, más que cualquier campaña publicitaria.

FUENTES

El barrio coreano, pulso del Bajo Flores (Diario Z)

https://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/201604/25366-el-barrio-coreano-en-flores.html

https://www.lanacion.com.ar/buenos-aires/barrio-coreano-los-50-anos-de-una-comunidad-en-flores-su-segunda-patria-nid1835966/

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