La Koreatown más poblada del mundo se ubica al oeste de Downtown L.A. y al sur de Hollywood, abarca 7 kilómetros cuadrados, cuenta con 340.000 habitantes y es uno de los más diversos vecindarios en Los Ángeles.

Este Barrio Coreano se destaca porque, además de tener un gran porcentaje de población emigrante y descendiente de Corea del Sur (+18%), es un ámbito de convivencia multicultural de comunidades, siendo segunda en importancia la presencia latina.

La K-town también es conocida por tener una de las más grandes concentraciones de clubes nocturnos y negocios de 24 horas y restaurantes en el país.

Limita oficialmente con las calles Western, Vermont, Beverly y Olympic. Se puede llegar allí por varias líneas de metro y es recomendable transitar el barrio a pie.

En el pasado, fue el epicentro de la Era Dorada de Hollywood, hogar del Hotel Ambassador, el club nocturno Cocoanut Grove y la cadena de restaurantes Brown Derby.

Entre sus atracciones se encuentra el Pabellón Coreano (Da Wool Jung, «lugar de reunión armonioso»), inaugurado en 2006 y construido por artesanos de Corea del Sur.

Está rodeado por un jardín y próximo al Parque Internacional de Seúl.

Korean Pavillion

También es recomendable acercarse al Museo Coreano-Americano, para conocer los logros y la historia de la comunidad.

En lo que respecta a la arquitectura, posee destacados sitios de estilo art déco y tiene como íconos al edificio Pellissier y al teatro Wiltern, que pertenecen al registro estadounidense de sitios históricos.

Pellissier building y Wiltern theatre

Por supuesto, uno no puede irse del Barrio Coreano sin probar sus especialidades gastronómicas, admirar el arte callejero, pasar un rato en los animados bares de karaoke o ir de compras, por ejemplo en la Koreatown Galleria.

Arte callejero en el Barrio Coreano

FUENTES

Discoverlosangeles.com

Red-Viajes.com

Expedia.com.ar

Montebellotaxi.com

Getty Images

El Pequeño Seúl o Barrio Coreano de la Ciudad de México está ubicado en la denominada Zona Rosa de Colonia Juárez, cercano al Ángel de la Independencia.

Las principales calles en donde se localiza el barrio tienen nombres tan poco asiáticos como Florencia, Hamburgo, Praga, Berna, Biarritz y Londres, aunque es allí donde se asentaron muchos de los coreanos llegados al país y prácticamente son los únicos sitios para hallar sus comercios y productos.

Localización del Barrio Coreano de CDMX

La primera inmigración de Corea a México se dio en 1905 y en 1962 se establecieron relaciones diplomáticas entre ambos países.

Se estima que en toda la Ciudad hay cerca de 9.000 nacionales coreanos, mayormente arribados en la década de los 90s.

Varios de los negocios de la zona (supermercados, spas, tiendas dermatológicas, bares, saunas y karaokes) abrieron para atender específicamente a la comunidad coreana, pero poco a poco se han insertado al devenir diario de la ciudad, y ahora son frecuentados por gente de todas las nacionalidades.

Uno de los muchos cafés de la zona

FUENTES

  • El pequeño Seúl de la Zona Rosa, una joya escondida de la CDMX (Mx City.mx)
  • Conoce el barrio coreano en la CDMX (El Universal)
  • Qué visitar en el barrio coreano de la CDMX (Gourmet de Mexico.com.mx)
  • Barrio Coreano (Viajero M.com)
  • Wikipedia

El Barrio Coreano (Baek-Ku) de la ciudad de Buenos Aires se extiende sobre avenida Carabobo, entre Eva Perón y Castañares. Es un conjunto de viviendas, templos, restaurantes y mercados de una cultura que cumplió medio siglo en el país, desde que llegaron los primeros inmigrantes, allá por 1965 a Lamarque, provincia de Río Negro.

En las calles aledañas están las casas, y es sobre las avenidas que se desarrolla la vida comercial más activa y accesible para los porteños. Todo está ahí, a la vista, pero con una sutileza que exige la búsqueda.

Esta zona del Bajo Flores es una de las regiones históricas de asentamiento de la comunidad en la ciudad, aunque varios han empezado a mudarse a calles cercanas a la avenida Avellaneda, donde hay una fuerte actividad textil, ocupación que desarrolla un importante porcentaje de coreanos.

Un poco de historia

Según datos del gobierno porteño, en la Argentina viven hoy unos 30.000 coreanos; más de 15.000 están en la Capital y llegan al 80% si se les suman los que se afincaron en la provincia de Buenos Aires. Vinieron en búsqueda de un futuro mejor, tras la Guerra de Corea (1950-1953).

Las familias que llegaron empezaron a poblar primero zonas rurales, pero con el tiempo terminaron en Buenos Aires. De a poco, a cada coreano que arribaba, le indicaban que en el Bajo Flores podía encontrar otros compatriotas que lo ayudarían.

Al principio, nuestro país era un lugar de tránsito, antes de una futura emigración a Estados Unidos o Canadá, pero muchos eligieron quedarse.

En la década del 90, la comunidad coreana tuvo cerca de 45.000 integrantes en el país, aunque esto disminuyó fuertemente, con la crisis del 2001-2002.

En 2015 se cumplieron 50 años de la primera inmigración coreana al país, y la colectividad lo celebró con un festival multitudinario en Parque Chacabuco, que profundizó la apertura del barrio y el vínculo con una cultura de bajo perfil y fuertes raíces, revitalizada por las nuevas tendencias que llegaron del país asiático.

En el Barrio Coreano los toques de estética oriental, como parte de la atracción turística, son una relativa novedad. Actualmente pueden verse murales con paisajes de Corea en algunas esquinas o decorando la fachada de los restaurantes. Son pinturas en color, como las que se hacen visibles, cuando bajan las persianas los comercios, en las calles de Seúl.

Es que, en los últimos años, las tradiciones clásicas del Bajo Flores se vienen sacudiendo con una movida que crece constantemente y que se asienta en dos pilares: la cocina y la música.

Hansik: la clásica cocina coreana

Dicen los que saben que la comida del Bajo Flores es más coreana aún, que en muchos lugares de Corea: en efecto, la modernidad hace que muchos vayan perdiendo el modo de comer tradicional, de una alimentación ligada a la salud.

Para quienes deseen incursionar en la comida coreana, lo ideal es probar con los locales que están sobre Carabobo, ya que son los más habituados a recibir gente que no pertenece a la colectividad. También conviene llegar temprano, ya que la actividad no suele extenderse más allá de las diez de la noche.

Si la conocida Chinatown de Belgrano tiene sus mercados con productos exóticos, los de esta zona no se quedan atrás: decenas de variedades de tés, jugos enlatados, chicles con sabores florales, comidas disecadas, y una impresionante variedad de productos de belleza. Sólo hay que buscar y preguntarles a los empleados, que por lo general ofician de como traductores.

También están las pastelerías, que venden un poco de todo, desde dulces hasta bolsas con 20 kilos de arroz (consumo promedio de consumo de una familia coreana tipo por mes).

Dance, dance, dance

La comida trasciende fronteras culturales y la música también. Corea del Sur se ha convertido en una potencia de exportación de K-Pop, además de los ya clásicos tecnología y cine de autor.

La Korean Popular Music se hizo mundialmente conocida por el éxito del Gangnam Style, aunque sus orígenes están en la industria musical de los años 90, Esa variante del pop que propone canciones pegadizas y coreografías milimétricamente ajustadas, hoy tiene a los rompe-records BTS (Bangtan Sonyeon Dan) como sus máximos exponentes, en una lista de grupos exitosos que suma nombres nuevos prácticamente cada mes.

En la Argentina tenemos decenas de miles de fanáticos activos que bailan, militan el estilo, celebran y estudian la cultura. Así es que favorecen el cruce de comunidades y la difusión de la coreanidad, más que cualquier campaña publicitaria.

FUENTES

El barrio coreano, pulso del Bajo Flores (Diario Z)

https://www.nueva-ciudad.com.ar/notas/201604/25366-el-barrio-coreano-en-flores.html

https://www.lanacion.com.ar/buenos-aires/barrio-coreano-los-50-anos-de-una-comunidad-en-flores-su-segunda-patria-nid1835966/

Este año, debido a las circunstancias especiales por las que atraviesa el planeta, los eventos celebratorios del Día Nacional de Corea se desarrollaron totalmente online, y se identificaron con el hashtag #semanadecorea.

La Embajada de Corea en Argentina y el Centro Cultural Coreano crearon una serie de eventos especiales, entre el 5 y el 11 de octubre, principalmente a través del canal oficial de la Embajada en Youtube.

Los invitamos a ver este resumen de lo que fue la Semana…

Hay mucha más infomación en las redes sociales y canales oficiales de la Embajada de Corea en Argentina:

Instagram: https://instagram.com/corea.emb/

Facebook: https://facebook.com/corea.emb/

YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCmibAd-n_BKSDiHfLrhEKpw

Si pudieron disfrutar de esta Semana, hay una pequeña encuesta disponible, para conocer más qué les gustó y cómo la vivieron…

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdtjpUulNO4R048LNNmMHhgk6kRyIrGv_ERNOajZbE2TvznQw/viewform

Uno es casi sordo. El otro, casi ciego.

Visto así, parece el adelanto de una película cómica de las que abundaban en los años 80. Pero se trata de la descripción de dos de los tenistas profesionales más particulares del mundo quienes, además, coinciden en provenir de Corea del Sur.

Diagnosticado con sordera a los dos años, Duck-hee Lee tiene 21 años y ocupa el puesto número 254 (llegó a alcanzar el 130) del ránking ATP. Durante los partidos, debe guiarse por la expresión corporal de sus contrincantes y por las indicaciones de su entrenador (no puede advertir la mayoría de la información del árbitro). Además de eso, Lee tiene la capacidad de leer los labios, una habilidad que le enseñó su madre. Su entrenador, Chung Hyo Woo, toma notas sobre las instrucciones que debe darle o se las envía por teléfono.

De momento, Lee ha ganado once torneos en la categoría ITF Futures Tour, la de menor rango dentro del tenis profesional. Ahora se encuentra en una categoría superior, la «Challenger» (en la cual ha alcanzado 3 finales), pero aprovecha las oportunidades que se le presentan, para poder disputar rondas de clasificación en torneos más prestigiosos.

«La gente se reía de mi discapacidad; me decían que no debería estar jugando. Quería enseñarle a todos que podía hacerlo. Mi mensaje para aquellos con una discapacidad auditiva es que no se desanimen. Si te esfuerzas, puedes hacer cualquier cosa», comentaba Lee tras ganar su primer partido profesional (en el Open 250 de Winston-Salem, el año pasado), y hacer historia, al convertirse en el primer jugador sordo del mundo en lograrlo.

La historia de Hyeon Chung es, también, un camino de superación y dificultades. El tenista, de 21 años, se encuentra actualmente en la posición 142 del ATP Ranking, habiendo alcanzado el Top 20 en 2018.

Siendo niño, los médicos le diagnosticaron astigmatismo. Con casi 20 dioptrías, era prácticamente ciego; no obstante, los expertos le recomendaron como remedio que se “enfocara en el color verde”. Su padre, también tenista, le inculcó su amor por la raqueta y allí empezó todo.

El jugador sorprende por sus características físicas: es el único jugador del circuito que usa anteojos mientras juega, por lo que lo apodan “El Profesor”. Esta particularidad, hasta ahora, no ha resultado en impedimento alguno para triunfar en los courts, en los que lleva casi 90 partidos profesionales victoriosos.

Chung también se ganó un lugar importante en la historia del tenis, ya que se convirtió en el primer surcoreano (tanto en el cuadro masculino o femenino) en ubicarse entre los ocho mejores de un Grand Slam. Si, además, sumamos que este logro lo consiguió tras ganarle a Novak Djokovic en el Australia Open de 2018, el relato parece sacado de un cuento de hadas.

Las experiencias de Lee Duck-hee y Hyeon Chung, dos jugadores realmente “distintos”, son fuente de inspiración para miles de atletas en el mundo y demuestran, una vez más, que los prejuicios hacia la discapacidad son, precisamente, tan sólo prejuicios.

(*) NOTA: la expresión “cuarentenis” no es nuestra. La escuchamos primero de Danny Miche, eminencia absoluta en el mundo del tenis y a quien, desde ya, agradecemos por su creativo aporte.

FUENTES

https://www.abc.es/deportes/tenis/abci-tenista-derribo-muro-sordera-201908210135_noticia.html

https://www.theguardian.com/sport/2019/aug/20/lee-duck-hee-first-deaf-tennis-player

https://www.atptour.com/es/players/duckhee-lee/le01/overview

https://okdiario.com/deportes/chung-tenista-ciego-20-dioptrias-que-acabo-idolo-djokovic-1728671

https://www.theguardian.com/sport/2018/jan/24/focus-on-something-green-how-hyeon-chung-rose-to-prominence

https://www.atptour.com/es/players/hyeon-chung/ch27/overview

En Songdo no hay camiones de basura: todos los desechos van hacia un complejo sistema de tuberías neumáticas, donde al final se clasifican, con el objetivo de ser recicladas o incineradas como fuente de energía. Tampoco hay estaciones de servicio ni automóviles de combustión interna. Es un prodigio de planificación, amigable con el medioambiente y lindante con la utopía. No por nada es conocida como “la ciudad más inteligente del mundo”.

Desarrollada alrededor del Songdo International Business District (IBD) y oficialmente parte de la ciudad de Incheon (a cuyo aeropuerto internacional se halla próxima), es una ciudad que nació como parte de una iniciativa de Corea del Sur para buscar una alternativa a la saturada Seúl.

Se intentó imprimir un desarrollo urbanístico novedoso y, asimismo, ser un modelo a seguir para las ciudades del futuro. Los principales objetivos fijados para Songdo fueron convertirse en la primera ciudad inteligente y completamente sustentable, con la meta de emitir un 50% menos de gases de efecto invernadero que Seúl, disminuyendo drásticamente el auto como medio de transporte.

Concebida para tener las atracciones de la capital de Corea del Sur, pero sin su contaminación, veredas desbordantes de peatones o el tránsito vehicular insoportable, la ciudad se planeó como un hub de acceso a Asia para las compañías extranjeras, alternativo a Hong Kong y Shanghai.

Songdo está ubicada a 65 kilómetros de Seúl, en terrenos ganados a las aguas del Mar Amarillo. Nació como proyecto en el año 2000 y en 2002 se inició su construcción, con un presupuesto de 40.000 millones de dólares.

Actualmente hay cerca de 20.000 unidades residenciales habitadas, con una población de 100.000 personas, la mitad de las cuales vive en el Distrito de Negocios. Pero se cree que esa cifra se elevará por encima de los 300.000 hacia 2020. Aparentemente, la ciudad terminaría de construirse a fines de ese año, con un tamaño final de más de 40 km2 (un quinto de la superficie de Buenos Aires).

La ciudad tiene el tamaño del centro del Boston y en la actualidad ya emite, en proporción, un tercio menos de gases de efecto invernadero que Seúl. Esto se consiguió, en parte, porque se determinó que el 40% del área de la ciudad estaría destinada a áreas verdes (esto es, aproximadamente, el doble de Nueva York). El inmenso Central Park de Songdo, inspirado en su homónimo neoyorquino, es un punto neurálgico de la ciudad y tiene 41 hectáreas.

La planificación de Songdo apostaba por un cambio radical en la construcción y distribución de los componentes urbanísticos, con prioridad en los desplazamientos a pie y el transporte público, principalmente autobuses, subtes (el metro se conecta al sistema existente de Incheon y a la red ferroviaria de Seúl) y bicicletas. Los vehículos de combustión interna tienen prohibido circular en la ciudad, aunque se suelen ver varios autos eléctricos. En el interior de Songdo hay casi 25 kilómetros de bicisendas, las cuales se conectan con un circuito mayor, de 145 kilómetros, que cubre la ciudad.

Todas las áreas de la ciudad son de uso mixto, es decir, tanto los comercios como las oficinas, parques, hospitales y colegios están cerca de las zonas residenciales, lo que hace que los habitantes se puedan mover entre su casa, el trabajo, los negocios y el colegio, simplemente caminando. Una de las reglas de diseño para las zonas residenciales fue que las estaciones de colectivo o metro estuvieran a un máximo de 12 minutos a pie. En tanto, la mayoría de los shoppings y centros de convenciones se hallan a unos 15 minutos de caminata desde el Central Park.

En la actualidad, unos 100 edificios cuentan con certificación LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), y se apunta a que la mayoría de los complejos residenciales cumplan con la misma en un futuro. Los ya certificados (que representan casi la mitad de los existentes en toda Corea del Sur) reciclan al menos el 40% del agua que usan; en tanto, alrededor del 80% de su consumo de energía proviene de fuentes renovables, la cual se almacena en baterías.

Todo en Songdo está automatizado: en las calles sólo hay luces Led de bajo consumo, paneles solares y turbinas eólicas. Además, se reciclan el agua y los desechos.

Sin embargo, para tratarse de un lugar que se esfuerza por permanecer libre de automóviles, las avenidas de Songdo son sumamente anchas, abarcando hasta 10 carriles. Y, en la práctica, la gente no se encuentra a gusto con las largas caminatas hacia los negocios, sobre todo, en el áspero clima invernal.

Las anchas calles y la impresionante escala de la ciudad provocan que las actividades humanas se encuentren bastante separadas entre sí. En efecto, los habitantes suelen quejarse de la falta de interacción entre vecinos que hay en la ciudad y de los costos de las viviendas. De hecho, muchos de los que trabajan allí, se desplazan diariamente desde sus hogares en distintos puntos de Incheon o, inclusive, desde Seúl (aprovechando los buses express). Esto, lógicamente, disminuye las posibilidades de que se creen lazos comunitarios y amistades.

Pese a sus virtudes y aún contando con beneficios impositivos, Songdo no ha llamado la atención de los habitantes y las compañías. Unas pocas empresas cuentan con oficinas en la ciudad, y la mayoría son coreanas. El principal argumento sigue siendo que todo continúa girando alrededor de Seúl, la cual está ubicada a más de una hora de trayecto.

Por esto, la “comunidad internacional vibrante”, que se promocionaba como uno de los atractivos de esta ciudad inteligente, no ha llegado a conformarse. Pocas personas han decidido mudarse a Songdo, que cuenta con escasa actividad comercial y fuentes de empleo. Durante 2018, por ejemplo, sólo dos compañías abrieron sus sedes en Songdo.

El gobierno de Corea fomenta eventos y actividades en la ciudad (en noviembre de 2018, por ejemplo, se celebró allí el Foro Mundial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y Estadísticas (OECD)). Asimismo, ha dado incentivos a colegios de prestigio y compañías locales para que se muden a Songdo.

De momento, la ciudad no resulta demasiado atractiva para la mayoría de la gente y las empresas, pese a su avanzada tecnología. El desarrollador del IBD ha indicado que el mismo se completará para 2020, aunque parece seguir siendo un trabajo en proceso. Por lo pronto, esta utopía futurista, aún en construcción, no parece encontrar quien la entienda.

FUENTES

https://www.xataka.com/ecologia-y-naturaleza/corea-del-sur-se-ha-gastado-35-000-millones-de-dolares-en-disenar-una-ciudad-que-elimina-la-necesidad-de-usar-coches

https://www.citylab.com/life/2018/06/sleepy-in-songdo-koreas-smartest-city/561374/

En la isla de Jeju, ubicada al extremo sur de la península de Corea, existe una comunidad de mujeres que se sumergen 10 metros bajo el mar cada día, sin la ayuda de equipos autónomos de buceo, para ganarse la vida recogiendo mariscos.

Se trata de las “haenyeo” (mujeres buceadoras), que suelen “cosechar” hasta siete horas al día, y por unos 90 días al año, dadas las duras condiciones marítimas de la zona y la protección ambiental y de las especies que recolectan.

Es una profesión tradicional en el país, y prácticamente única en el mundo. Durante siglos, estas buceadoras se han ganado la vida adentrándose en el mar, para recoger sus tesoros comestibles y venderlos. En la década de 1960, en su apogeo, había 23.000 haenyeo en Jeju; pero, en estos días, el número ha caido hasta alrededor de 4.000.

Sumado a esto, y pese a que el conocimiento se transmite a las generaciones más jóvenes en familias, escuelas, cooperativas pesqueras locales y asociaciones, el promedio de edad de esta comunidad viene en ascenso (en los últimos años, tan sólo unas 70 haenyeo eran menores de 50 años).

Es por ello que varios expertos creen que esta generación será probablemente la última, ya que las isleñas más jóvenes suelen emigrar a las ciudades más importantes de Corea del Sur y la contaminación va destruyendo el lugar de trabajo de estas mujeres buzo: el frágil ecosistema acuático del Estrecho de Corea, que separa Jeju de la porción continental del país.

Atento a que la profesión se encontraba languideciendo, en 2006 fue inaugurado el Museo Haenyeo y el gobierno de la provincia de Jeju ha venido invirtiendo, desde la década pasada, importantes sumas en medidas de preservación de la actividad, tales como encargarse del costo de los trajes de neoprene y de los seguros médicos y de accidentes. Por otra parte, en 2016, la UNESCO les otorgó una designación de Patrimonio Cultural de la Humanidad, dándoles una visibilidad inédita hasta el momento, en el resto del mundo.

Jeju es una isla subtropical, de aproximadamente 1.800 kilómetros cuadrados de roca volcánica y tierra, y con algo más de 600.000 habitantes. Su centro está dominado por un volcán nevado, el Monte Halla, y a lo largo de sus costas, los acantilados de piedra de basalto hexagonal sobresalen en el mar turquesa opaco. Es principalmente conocida por su industria pesquera, la actividad turística, sus granjas de cítricos y por una rara especie de cerdo negro.

Nadie está muy seguro de cuándo los habitantes de Jeju comenzaron a cosechar mariscos del fondo del océano. Los arqueólogos han encontrado evidencia de su recolección alrededor del año 300 a.C., mientras que la primera mención histórica de buzos apareció en documentos de 1460. Estos primeros haenyeo contribuyeron a una red de comercio con China y Japón.

En algún momento en el siglo XVII, las mujeres comenzaron a hacerse cargo del trabajo de buceo. Esto podría deberse a que las guerras drenaron a los hombres de Jeju de su isla, o bien a que las ganancias de las mujeres estaban exentas de los onerosos impuestos impuestos de la época. Nadie sabe con seguridad. Pero, por alguna razón, el haenyeo se convirtió exclusivamente en un trabajo de mujeres, hasta hoy en día.

En la actualidad, la edad promedio de estas apneístas (denominación técnica para los buzos que operan solamente con el aire de sus pulmones) es de 75 años, lo cual es especialmente sorprendente dadas las demandas físicas del trabajo.

Durante aproximadamente cinco horas al día en la temporada de pesca (en jornadas que pueden extenderse hasta las siete horas), las haenyeo se zambullen para recolectar pulpo, pepino de mar, abulones y otros mariscos. En general, cada inmersión dura unos 30 segundos, aunque la capacidad pulmonar de las haenyeo puede llegar hasta los 2 minutos. Se bucea aproximadamente 18 días al mes en temporada alta, dependiendo del clima y las condiciones de la marea.

Las mujeres generalmente venden sus capturas a través de una cooperativa pesquera, que gestiona los derechos de la zona, y ganan alrededor de 13.000 dólares por año.

El entrenamiento dura unos cuatro años. Una mujer no puede simplemente decidir convertirse en haenyeo y saltar al océano: la cultura tradicional que define a Jeju depende tanto de la cooperación, como de la jerarquía.

En principio, para comenzar a entrenar, la candidata tiene que ganar por unanimidad entre los votos de las mujeres de su pueblo. Existen tres niveles: el nivel inferior, el hagun, incluye a principiantes y mujeres mayores, mientras que el nivel superior, sanggun, está compuesto por mujeres que pueden sumergirse en el territorio más difícil y traicionero.

Designada por el gobierno provincial como representante del carácter de la isla y el espíritu de la gente y la cultura de Jeju, las haenyeo han contribuido al avance de la condición de la mujer en la comunidad y han promovido la sostenibilidad ambiental con sus métodos ecológicos y la participación de la comunidad en la gestión de las prácticas de pesca.

FUENTES

https://ich.unesco.org/en/RL/culture-of-jeju-haenyeo-women-divers-01068

https://www.vice.com/en_us/article/3k7g3j/haenyeo-korean-elderly-female-free-divers-y-zin-kim

http://english.visitkorea.or.kr/enu/ATR/SI_EN_3_1_1_1.jsp?cid=268222

(Las fotos que acompañan a esta nota pertenecen, en su mayoría, al proyecto “Happy Haenyeo”, de Zin Kim, quien afirma ser la primera fotógrafa profesional subacuática de Corea. Kim logró capturar la gracia, junto con la camaradería fraternal de estos colectivos de buceo, además de su valor.)

Desde su fundación, el 11 de Marzo de 2005 y hacia principios de este año, en donde se perdió su rastro en la historia futbolística argentina, el Club Deportivo Coreano militó en la Liga Lobense de Fútbol, de la Provincia de Buenos Aires.

Con estadio propio (el “José Gorga”), inaugurado en 2007 y con capacidad para 4.000 personas, “El Oriental” (como se conocía al equipo), fue campeón del torneo oficial de Lobos, llegó a obtener el título del Argentino C y tuvo como máximo logro competir en el Argentino B, de la Asociación del Fútbol Argentino, durante dos temporadas.

Escudo del Club

Cuentan las crónicas que el club asiático, en sus buenas épocas, mostraba a un juego ordenado, muy prolijo, de mucho despliegue físico y gran disciplina táctica. Posteriormente, volvió a intervenir en el Argentino C, aunque sin éxito, y también se fue diluyendo su protagonismo en la competencia de la Liga local.

La camiseta del equipo

La última noticia que existe del Deportivo Coreano es su misteriosa desafiliación de la Liga Lobense de Fútbol, después de 14 años de integrarla, desconociéndose por ahora las causas de la decisión tomada por “Lorenzo” Byung Soo Choi, su creador y presidente.

El estadio José Gorga (Ruta Nacional 205 Km. 96 – Lobos)

(Agradecemos especialmente a Daniel Cosenza, por comentarnos de la existencia del Deportivo).

Fuentes

http://www.lapalabradelobos.com/deportivo-coreano-se-desafilio-de-la-liga-lobense-de-futbol/

https://www.mundoascenso.com.ar/noticia/89495-ganaron-los-titulares

http://elautografo.com.ar/tag/deportivo-coreano/

Facebook “Club Deportivo Coreano”

El viernes 29 de noviembre, en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires, los miembros del Grupo Amistoso Corea Argentina tuvimos el placer de ser invitados a una cena con el Embajador de Corea y su staff.

En las palabras de bienvenida del Embajador Jang Myung-soo, y los comentarios y recuerdos de su estadía en el país asiático de los representantes de cada camada de becarios, hubo coincidencias en las posibilidades de colaboración mutua entre Argentina y Corea, en aspectos tales como: seguridad, cultura, salud e industria.

Nuestros paises llevan casi 60 años desde el inicio de las relaciones diplomáticas (2 de diciembre de 1962), y la comunidad coreana en Argentina asciende a unas 30.000 personas.

La velada contó con un Quiz Sobre Corea, en el cual los tres finalistas con más respuestas correctas se hicieron acreedores a interesantes premios.

Embajador Jang y Triunfadores de la Trivia sobre Corea

Desde la página oficial de GACOA agradecemos al Señor Embajador y a su excelente grupo de trabajo la gran noche que nos regalaron y le deseamos el mayor de los éxitos en su gestión.

Foto final, con los asistentes de la Embajada y los becarios miembros de Gacoa.

El domingo 3 de Noviembre, a partir de las 12:00, con centro en la esquina de las avenidas Nazca y Avellaneda, se desarrollará la nueva edición del mayor festival del país que celebra la cultura coreana.

El barrio de Flores albergará una vez más a Buenos Aires Celebra Corea, esperando superar la concurrencia récord de 70 mil personas, del año anterior.

Serán infaltables los stands de comida, recitales, shows de artes marciales, espacios de exhibición y los clásicos sorteos, entre otras actividades.

Más información en las redes sociales del evento:

Instagram: www.instagram.com/bacelebracorea

Facebook: https://www.facebook.com/Buenos-Aires-Celebra-Corea-106340054080303/

DATOS ÚTILES

Fecha: domingo 3 de noviembre

Horario: 12 a 20h

Lugar: Av. Avellaneda entre Av. Nazca y Campana, Flores, CABA

Organizan: Asociación Coreana en la Argentina, Gobierno de Ciudad de Buenos Aires, Dirección de Colectividades