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En Songdo no hay camiones de basura: todos los desechos van hacia un complejo sistema de tuberías neumáticas, donde al final se clasifican, con el objetivo de ser recicladas o incineradas como fuente de energía. Tampoco hay estaciones de servicio ni automóviles de combustión interna. Es un prodigio de planificación, amigable con el medioambiente y lindante con la utopía. No por nada es conocida como “la ciudad más inteligente del mundo”.

Desarrollada alrededor del Songdo International Business District (IBD) y oficialmente parte de la ciudad de Incheon (a cuyo aeropuerto internacional se halla próxima), es una ciudad que nació como parte de una iniciativa de Corea del Sur para buscar una alternativa a la saturada Seúl.

Se intentó imprimir un desarrollo urbanístico novedoso y, asimismo, ser un modelo a seguir para las ciudades del futuro. Los principales objetivos fijados para Songdo fueron convertirse en la primera ciudad inteligente y completamente sustentable, con la meta de emitir un 50% menos de gases de efecto invernadero que Seúl, disminuyendo drásticamente el auto como medio de transporte.

Concebida para tener las atracciones de la capital de Corea del Sur, pero sin su contaminación, veredas desbordantes de peatones o el tránsito vehicular insoportable, la ciudad se planeó como un hub de acceso a Asia para las compañías extranjeras, alternativo a Hong Kong y Shanghai.

Songdo está ubicada a 65 kilómetros de Seúl, en terrenos ganados a las aguas del Mar Amarillo. Nació como proyecto en el año 2000 y en 2002 se inició su construcción, con un presupuesto de 40.000 millones de dólares.

Actualmente hay cerca de 20.000 unidades residenciales habitadas, con una población de 100.000 personas, la mitad de las cuales vive en el Distrito de Negocios. Pero se cree que esa cifra se elevará por encima de los 300.000 hacia 2020. Aparentemente, la ciudad terminaría de construirse a fines de ese año, con un tamaño final de más de 40 km2 (un quinto de la superficie de Buenos Aires).

La ciudad tiene el tamaño del centro del Boston y en la actualidad ya emite, en proporción, un tercio menos de gases de efecto invernadero que Seúl. Esto se consiguió, en parte, porque se determinó que el 40% del área de la ciudad estaría destinada a áreas verdes (esto es, aproximadamente, el doble de Nueva York). El inmenso Central Park de Songdo, inspirado en su homónimo neoyorquino, es un punto neurálgico de la ciudad y tiene 41 hectáreas.

La planificación de Songdo apostaba por un cambio radical en la construcción y distribución de los componentes urbanísticos, con prioridad en los desplazamientos a pie y el transporte público, principalmente autobuses, subtes (el metro se conecta al sistema existente de Incheon y a la red ferroviaria de Seúl) y bicicletas. Los vehículos de combustión interna tienen prohibido circular en la ciudad, aunque se suelen ver varios autos eléctricos. En el interior de Songdo hay casi 25 kilómetros de bicisendas, las cuales se conectan con un circuito mayor, de 145 kilómetros, que cubre la ciudad.

Todas las áreas de la ciudad son de uso mixto, es decir, tanto los comercios como las oficinas, parques, hospitales y colegios están cerca de las zonas residenciales, lo que hace que los habitantes se puedan mover entre su casa, el trabajo, los negocios y el colegio, simplemente caminando. Una de las reglas de diseño para las zonas residenciales fue que las estaciones de colectivo o metro estuvieran a un máximo de 12 minutos a pie. En tanto, la mayoría de los shoppings y centros de convenciones se hallan a unos 15 minutos de caminata desde el Central Park.

En la actualidad, unos 100 edificios cuentan con certificación LEED (Leadership in Energy & Environmental Design), y se apunta a que la mayoría de los complejos residenciales cumplan con la misma en un futuro. Los ya certificados (que representan casi la mitad de los existentes en toda Corea del Sur) reciclan al menos el 40% del agua que usan; en tanto, alrededor del 80% de su consumo de energía proviene de fuentes renovables, la cual se almacena en baterías.

Todo en Songdo está automatizado: en las calles sólo hay luces Led de bajo consumo, paneles solares y turbinas eólicas. Además, se reciclan el agua y los desechos.

Sin embargo, para tratarse de un lugar que se esfuerza por permanecer libre de automóviles, las avenidas de Songdo son sumamente anchas, abarcando hasta 10 carriles. Y, en la práctica, la gente no se encuentra a gusto con las largas caminatas hacia los negocios, sobre todo, en el áspero clima invernal.

Las anchas calles y la impresionante escala de la ciudad provocan que las actividades humanas se encuentren bastante separadas entre sí. En efecto, los habitantes suelen quejarse de la falta de interacción entre vecinos que hay en la ciudad y de los costos de las viviendas. De hecho, muchos de los que trabajan allí, se desplazan diariamente desde sus hogares en distintos puntos de Incheon o, inclusive, desde Seúl (aprovechando los buses express). Esto, lógicamente, disminuye las posibilidades de que se creen lazos comunitarios y amistades.

Pese a sus virtudes y aún contando con beneficios impositivos, Songdo no ha llamado la atención de los habitantes y las compañías. Unas pocas empresas cuentan con oficinas en la ciudad, y la mayoría son coreanas. El principal argumento sigue siendo que todo continúa girando alrededor de Seúl, la cual está ubicada a más de una hora de trayecto.

Por esto, la “comunidad internacional vibrante”, que se promocionaba como uno de los atractivos de esta ciudad inteligente, no ha llegado a conformarse. Pocas personas han decidido mudarse a Songdo, que cuenta con escasa actividad comercial y fuentes de empleo. Durante 2018, por ejemplo, sólo dos compañías abrieron sus sedes en Songdo.

El gobierno de Corea fomenta eventos y actividades en la ciudad (en noviembre de 2018, por ejemplo, se celebró allí el Foro Mundial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y Estadísticas (OECD)). Asimismo, ha dado incentivos a colegios de prestigio y compañías locales para que se muden a Songdo.

De momento, la ciudad no resulta demasiado atractiva para la mayoría de la gente y las empresas, pese a su avanzada tecnología. El desarrollador del IBD ha indicado que el mismo se completará para 2020, aunque parece seguir siendo un trabajo en proceso. Por lo pronto, esta utopía futurista, aún en construcción, no parece encontrar quien la entienda.

FUENTES

https://www.xataka.com/ecologia-y-naturaleza/corea-del-sur-se-ha-gastado-35-000-millones-de-dolares-en-disenar-una-ciudad-que-elimina-la-necesidad-de-usar-coches

https://www.citylab.com/life/2018/06/sleepy-in-songdo-koreas-smartest-city/561374/