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En la isla de Jeju, ubicada al extremo sur de la península de Corea, existe una comunidad de mujeres que se sumergen 10 metros bajo el mar cada día, sin la ayuda de equipos autónomos de buceo, para ganarse la vida recogiendo mariscos.

Se trata de las “haenyeo” (mujeres buceadoras), que suelen “cosechar” hasta siete horas al día, y por unos 90 días al año, dadas las duras condiciones marítimas de la zona y la protección ambiental y de las especies que recolectan.

Es una profesión tradicional en el país, y prácticamente única en el mundo. Durante siglos, estas buceadoras se han ganado la vida adentrándose en el mar, para recoger sus tesoros comestibles y venderlos. En la década de 1960, en su apogeo, había 23.000 haenyeo en Jeju; pero, en estos días, el número ha caido hasta alrededor de 4.000.

Sumado a esto, y pese a que el conocimiento se transmite a las generaciones más jóvenes en familias, escuelas, cooperativas pesqueras locales y asociaciones, el promedio de edad de esta comunidad viene en ascenso (en los últimos años, tan sólo unas 70 haenyeo eran menores de 50 años).

Es por ello que varios expertos creen que esta generación será probablemente la última, ya que las isleñas más jóvenes suelen emigrar a las ciudades más importantes de Corea del Sur y la contaminación va destruyendo el lugar de trabajo de estas mujeres buzo: el frágil ecosistema acuático del Estrecho de Corea, que separa Jeju de la porción continental del país.

Atento a que la profesión se encontraba languideciendo, en 2006 fue inaugurado el Museo Haenyeo y el gobierno de la provincia de Jeju ha venido invirtiendo, desde la década pasada, importantes sumas en medidas de preservación de la actividad, tales como encargarse del costo de los trajes de neoprene y de los seguros médicos y de accidentes. Por otra parte, en 2016, la UNESCO les otorgó una designación de Patrimonio Cultural de la Humanidad, dándoles una visibilidad inédita hasta el momento, en el resto del mundo.

Jeju es una isla subtropical, de aproximadamente 1.800 kilómetros cuadrados de roca volcánica y tierra, y con algo más de 600.000 habitantes. Su centro está dominado por un volcán nevado, el Monte Halla, y a lo largo de sus costas, los acantilados de piedra de basalto hexagonal sobresalen en el mar turquesa opaco. Es principalmente conocida por su industria pesquera, la actividad turística, sus granjas de cítricos y por una rara especie de cerdo negro.

Nadie está muy seguro de cuándo los habitantes de Jeju comenzaron a cosechar mariscos del fondo del océano. Los arqueólogos han encontrado evidencia de su recolección alrededor del año 300 a.C., mientras que la primera mención histórica de buzos apareció en documentos de 1460. Estos primeros haenyeo contribuyeron a una red de comercio con China y Japón.

En algún momento en el siglo XVII, las mujeres comenzaron a hacerse cargo del trabajo de buceo. Esto podría deberse a que las guerras drenaron a los hombres de Jeju de su isla, o bien a que las ganancias de las mujeres estaban exentas de los onerosos impuestos impuestos de la época. Nadie sabe con seguridad. Pero, por alguna razón, el haenyeo se convirtió exclusivamente en un trabajo de mujeres, hasta hoy en día.

En la actualidad, la edad promedio de estas apneístas (denominación técnica para los buzos que operan solamente con el aire de sus pulmones) es de 75 años, lo cual es especialmente sorprendente dadas las demandas físicas del trabajo.

Durante aproximadamente cinco horas al día en la temporada de pesca (en jornadas que pueden extenderse hasta las siete horas), las haenyeo se zambullen para recolectar pulpo, pepino de mar, abulones y otros mariscos. En general, cada inmersión dura unos 30 segundos, aunque la capacidad pulmonar de las haenyeo puede llegar hasta los 2 minutos. Se bucea aproximadamente 18 días al mes en temporada alta, dependiendo del clima y las condiciones de la marea.

Las mujeres generalmente venden sus capturas a través de una cooperativa pesquera, que gestiona los derechos de la zona, y ganan alrededor de 13.000 dólares por año.

El entrenamiento dura unos cuatro años. Una mujer no puede simplemente decidir convertirse en haenyeo y saltar al océano: la cultura tradicional que define a Jeju depende tanto de la cooperación, como de la jerarquía.

En principio, para comenzar a entrenar, la candidata tiene que ganar por unanimidad entre los votos de las mujeres de su pueblo. Existen tres niveles: el nivel inferior, el hagun, incluye a principiantes y mujeres mayores, mientras que el nivel superior, sanggun, está compuesto por mujeres que pueden sumergirse en el territorio más difícil y traicionero.

Designada por el gobierno provincial como representante del carácter de la isla y el espíritu de la gente y la cultura de Jeju, las haenyeo han contribuido al avance de la condición de la mujer en la comunidad y han promovido la sostenibilidad ambiental con sus métodos ecológicos y la participación de la comunidad en la gestión de las prácticas de pesca.

FUENTES

https://ich.unesco.org/en/RL/culture-of-jeju-haenyeo-women-divers-01068

https://www.vice.com/en_us/article/3k7g3j/haenyeo-korean-elderly-female-free-divers-y-zin-kim

http://english.visitkorea.or.kr/enu/ATR/SI_EN_3_1_1_1.jsp?cid=268222

(Las fotos que acompañan a esta nota pertenecen, en su mayoría, al proyecto “Happy Haenyeo”, de Zin Kim, quien afirma ser la primera fotógrafa profesional subacuática de Corea. Kim logró capturar la gracia, junto con la camaradería fraternal de estos colectivos de buceo, además de su valor.)