Por Celeste Castiglione (UNPAZ, CONICET).

“Adoptando estas tierras tan diferentes a su país que añora/ los descendientes del pueblo coreano que trabajaron el sueño del pionero durante toda su vida/duermen en paz acá, tierra de descanso eterno/ lugar de nuestras vidas que se fue edificando únicamente con la esperanza/ convertidos en estrellas de la Pampa, serán nuestros firmes protectores.”

Estas palabras se encuentran en el monolito de piedra situado en el sector del cementerio privado La Oración, que la comunidad coreana posee en exclusividad en nuestro país, en el partido de Cañuelas, Provincia de Buenos Aires.

La Dra. Celeste Castiglione, presenta una línea de la investigación que está desarrollando con su equipo, vinculada a la muerte de los migrantes recientes en la Argentina, en donde se pregunta cómo opera su red étnica y qué capacidad tienen de ejercer su agencia, ésta entendida como el desarrollo óptimo de los ritos y ceremonias que consideren importantes. De su completo trabajo, en este artículo mencionaremos tan sólo algunos aspectos, remitiendo para mayores detalles a la versión completa del mismo.

Imagen 1: Monolito. Cementerio coreano (Cañuelas).

Esta búsqueda por las circunstancias de morir en un país ajeno, llevó a Celeste y su equipo hacia la comunidad coreana, que en 2015 cumplió medio siglo de residencia en la Argentina, –con un pico de 35.000 migrantes en la década de los noventa, luego descendiendo a la mitad, en la siguiente.

Se preguntaron por qué habían decidido permanecer aquí, que significado tenía para la comunidad morir en tierra extranjera y cómo se habían organizado en función de los miembros del grupo que ya habían fallecido. Y en esa misma línea, se propusieron indagar acerca de los rituales y formas de manifestarse desde el punto de vista religioso o comunitario.

Porque en definitiva, todo grupo social requiere de un lugar donde ubicar a sus muertos, conmemorar el pasaje y recordar a los difuntos. No hay cultura sin tumbas, ni tumbas sin cultura y el ámbito funerario forma parte del patrimonio cultural de una comunidad –material y simbólico–, así como de valores –entre ellos los religiosos e ideológicos– que le dan relevancia y significado.

Los ritos funerarios son una construcción cultural, que en relación con la comunidad que los crea, le otorga un significado al pasado, y le permite abrir una cadena de sentidos posibles en el presente y a futuro y que, en este caso, se encuentra atravesado por la situación migratoria. En consecuencia, la muerte de uno de sus miembros es un momento límite para la comunidad, que pone en riesgo categorías sociales, ya que morir en la propia tierra es morir dentro del marco de la propia cultura. Morir dentro de un contexto migratorio posee, sin duda, una complejidad adicional que implica considerar las causas del deceso en las claves de la sociedad de destino y los dispositivos que emergen a partir de ello: hospitalarios, normativos, policiales, religiosos o logísticos, por citar algunos. Y por otro lado, para los migrantes del grupo, existen cuestiones afectivas, rituales y comunicacionales con el país de origen, que deben ser cumplidas.

Directa o indirectamente la mención del tiempo y la distancia frente a una situación imprevista o una enfermedad, emerge en las entrevistas realizadas por el equipo, pesa y presiona; a la persona que además de trabajar y cumplir con los requerimientos de acá (en Argentina) debe responder a los de allá (en Corea).

Asimismo, la muerte pone en juego y expone el grado de cohesión y solidaridad de un grupo, casi como ninguna otra ocasión. Por todas estas razones, les pareció importante indagar acerca de estos temas, difíciles, muy privados y a la vez vividos en comunidad, por parte de la colectividad coreana en la Ciudad de Buenos Aires.

El trabajo completo de la Dra. Castiglione se encuentra en este link:

http://www.unsam.edu.ar/ojs/index.php/etnocontemp/article/view/230/294

 

Situado en el corazón de Seúl (432, Cheongpa-ro, Jung-gu) podemos encontrar un auténtico pueblo de 24.000 plantas originarias de Corea del Sur (árboles, arbustos y flores), en lo que alguna vez fue una antigua carretera elevada, en los años 70.

Además de sumar áreas verdes al centro de la ciudad y brindar increíbles vistas de la histórica estación de Seúl y la puerta de Namdaemun, este paseo peatonal abierto al público las 24 horas está diseñado para ser una experiencia educacional: las especies (muchas de las cuales crecerán hasta sus alturas finales en la próxima década) están plantadas en casi 700 maceteros de diversos tamaños y alturas, y organizados en grupos de familias, ordenadas según el alfabeto coreano.

 

Seoullo, el nombre coreano de Skygarden se traduce en ‘hacia Seúl’ y ‘Seoul Street’, mientras “7017” incluye el año de construcción de la carretera (1970) y su nueva función como pasarela pública (2017). El viaducto peatonal junto a la estación principal de Seúl es el paso hacia la ciudad y, a su vez, es la conexión con todas las áreas verdes del sector.

La reconversión de la infraestructura (construcciones de acero y hormigón, a 16 metros de altura) incluyó nuevos puentes, ascensores y escaleras, que conectan el viaducto con hoteles, tiendas y jardines de la zona, y demoró 2 años en finalizarse, a un costo aproximado de 55 millones de dólares. Por las noches, el lugar presenta una iluminación de color azul.

Estas obras se insertan en la visión moderna de una ciudad más amigable al peatón y que desalienta el uso del automóvil, reacondicionando estructuras e integrándolas al tejido urbano existente.

(Colaboración: Franco D´Eramo)

FUENTES

http://seoullo7017.seoul.go.kr/SSF/GLO/ENG/M000.do

https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/871898/seul-transforma-autopista-abandonada-en-jardin-elevado-con-mas-de-24-mil-plantas

https://www.mvrdv.nl/projects/seoul-skygarden

https://www.theguardian.com/cities/2017/may/19/seoul-skygarden-south-korea-london-garden-bridge

http://english.visitkorea.or.kr/enu/ATR/SI_EN_3_1_1_1.jsp?cid=2497803

http://arqa.com/arquitectura/seoullo-7017-skygarden.html

https://www.instagram.com/yumi_majem/